miércoles, 12 de mayo de 2010

Entre la docencia y mi professión

Me gusta la docencia y me es gratificante al noventa y cinco por ciento, el cinco restante no lo es por lo económico, pues considero que aunque no estamos mal pagados del todo si lo comparamos con personas que trabajan en fábricas y por el horario que tenemos, pues tenemos ciertas ventajas, mas sin embargo si se compara con otras profesiones como la abogacía o la medicina, pues veremos que si estamos mal. Pero dejando eso de lado, para mí el ser docente, lo llevo en la sangre, puesto que mis padres fueron docentes, y para mí mis más grandes inspiraciones. Mi profesión va de la mano con mi trabajo ya que egresé de una Escuela Normal Superior del Estado de Jalisco, de la cual me siento muy orgulloso. Trabajo en Secundaria y en el nivel medio superior impartiendo la materia de inglés, y en ambas me siento contento y me estoy abriendo paso poco a poco. Algo que me gusta es el trabajar y hacer trabajar a mis alumnos, aquellos que no están acostumbrado a hacerlo, reniegan, paro le tienen que entrar al trabajo. Siempre pongo mi máximo esfuerzo porque quiero que mis alumnos aprendan, tengo hijos y siempre pienso en ellos al dar mis clases. Cuando escucho los comentarios de los alumnos de ciertos maestros que no trabajan, es muy triste para mí, puesto que por unos perdemos todos y lo primero que me pregunto es si quisiera un maestro como ese para alguno de mis hijos, por supuesto que no, por eso me preocupo por ver que mi tiempo se aproveche, al igual que le estuviera dando clases a mis hijos.

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